Tocar ropa interior masculina predispone a las mujeres a tener sexo.

¿Qué dice la noticia?

Tocar ropa interior masculina predispone a las mujeres a tener sexo.

¿Cómo lo supieron?    

Los hombres, comparados con las mujeres, se concentran más en los aspectos remunerativos del sexo. Para las mujeres, el sexo puede tener costos mucho más significativos, tanto físicos (quedar embarazada) como sociales (estigmatización).
Este hecho trae como resultado que la estimulación sexual de los hombres sea mucho más simple. En criollo, «se calientan con cualquier cosa», y cuando esto sucede el cerebro entra en un «modo recompensa», lo que los lleva a tomar decisiones buscando la satisfacción inmediata. Como a nivel biológico el sistema sexual está íntimamente ligado al de recompensas (liberando sustancias que causan placer), un equipo belga pensó que las mujeres también entramos en «modo recompensa» cuando nuestros sistemas sexuales son activados.
Lo primero que tuvieron en cuenta para sostener su teoría es que las mujeres tendemos a ligar el sexo con las emociones, por lo que para iniciar la motivación sexual necesitaríamos un disparador ligado subliminalmente a las emociones. Como el tacto es el más «emocional» de los sentidos, el equipo halló rápidamente que aquellas mujeres que tocaban ropa interior masculina entraban en «modo recompensa». Para probarlo condujeron 3 experimentos:
*1. Las mujeres participantes tuvieron que tocar, o bien un par de boxers o bien una remera de hombre. Se les dijo que era para ayudar a una tienda a determinar que ítem resultaba atractivo. Para saber si estaban en «modo recompensa» se midió cuánto valoraban el presente sobre el futuro y cuánto las recompensas sobre los costos.
Luego de tocar las prendas, se le preguntó a las mujeres cuánto dinero debía dárseles luego a cambio de no dárselos en el momento («te puedo dar $50 ahora o darte otra suma en una hora. Cuánto debería ser para que no prefirieras los $50 ahora?). Los montos más altos sugerían una valoración mayor del presente y fueron manifestados más fuertemente por el grupo que tocó los boxers.
*2. Para la valoración de costos y beneficios, los investigadores partieron de la suposición de que una vez en «modo recompensa» las pérdidas potenciales no serían un factor de tanto peso. Luego de tocar las prendas, a las mujeres les dio un pequeño premio de golosinas. Después se les presentó la oportunidad de participar en un juego en el que podían ganar más chocolates o perder algunos. El indicador fue cuánto dinero debía ofrecérseles para entrar en el juego. Como era esperado, las mujeres que habían tocado los boxers querían menos dinero para jugar que las que habían tocado remeras. Tocar los calzoncillos hizo que las potenciales recompensas de participar en el juego fueran más valoradas que las pérdidas que pudiera ocasionar.
*3. En este experimento también participaron hombres, la idea era ver si los disparadores táctiles y visuales coincidían. Ver un corpiño o un boxer es suficiente para activar el «modo recompensa»? Un grupo de hombres y mujeres vieron o tocaron ropa interior (corpiños y boxers) y otro tocó remeras. Luego se les preguntó cuánto pagarían por una serie de productos, dos de los cuales eran «premios» (vino y chocolates). Estar dispuesto a pagar más mostraba una mayor búsqueda de recompensa.
Los hombres mostraron mayor voluntad de pago luego de ver o tocar corpiños. Las mujeres luego de tocar calzoncillos, ver no fue suficiente.

¿En qué avanza el estudio?
Tanto hombres como mujeres quieren sobrevivir, y el sexo garantiza la supervivencia en muchos aspectos. Nuestras motivaciones son parecidas, pero el modo en el que las satisfacemos es diferente. Los hombres pueden entrar en «modo recompensa» en presencia de estímulos sexuales, mientras que las mujeres lo hacemos al conectar el sexo con las emociones. Una vez que el deseo fue activado nos comportamos de manera bastante similar.

¿Para qué sirve?
Lo primero que le preguntamos a una embarazada es si va a ser nene o nena. El género es la primera distinción de la identidad (lo que muchas veces produce problemas sociales severos). Todo lo que nos dé pruebas de que somos más parecidos que distintos nos acerca a aprehender la conciencia de especie más fuertemente, conociéndonos mejor a través del respeto por nuestras diferencias.
En este caso, saber que los hombres se excitan y ponen su cerebro a buscar compensaciones inmediatas solo con ver cosas sexys, mientras que las mujeres deben estar lo suficientemente cerca como para tocarlas, puede explicar desde por qué los hombres consumen muchas más pornografía hasta convertirse en una clave a tener en cuenta para campañas publicitarias.

http://www.scientificamerican.com/article/touching-boxers-makes-women-think-differently/

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