Un proyecto de ley islandés para prohibir las circuncisiones asegura que son poco éticas y que los riesgos superan los beneficios

– Qué dice la noticia?
Un proyecto de ley islandés para prohibir las circuncisiones asegura que son poco éticas y que los riesgos superan los beneficios
– Cómo lo supieron?
El equipo a cargo del proyecto de ley basa su argumento en una publicación de 2017 del Programa en Ética y Políticas de Salud de Yale. En el estudio, que trata acerca de los problemas que presentan las mutilaciones genitales no terapéuticas para el ejercicio de los derechos a la autonomía genital y la integridad corporal, se revisa la bibliografía médica respecto a los beneficios para la salud de las circuncisiones.
Los autores señalan tres: reducción de riesgos de infecciones urinarias, de infecciones de transmisión sexual (ITS) y de desarrollo de cáncer de pene en la adultez. Al respecto, consignan que en varones con un desarrollo anatómico standard, el riesgo de contraer infecciones urinarias es del 1% sin tener en cuenta si estan circuncidados o no, y que estas patologías son tratables mediante el uso de antibióticos (igual que en las niñas). Sobre las ITS, se observó que la mayoría de los estudios que sostienen tal beneficio se hicieron en varones que se circuncidaron voluntariamente en edad adulta, por lo que su aplicabilidad en infantes no está clara. Por otro lado, las ITS no son un riesgo relevante para niños que no son activos sexualmente. En el caso del cáncer de pene, es sumamente raro en países desarrollados.
Por otro lado, los daños y costos asociados a la intervención quirúrgica no han sido considerados despreciables frente a los beneficios por ningún organismo de salud pública que se haya expedido sobre el tema, excepto por una guía de la Asociación Americana de Pediatría de 2012 que, luego de recibir críticas de varios organismos internaciones, tuvo que reconocer problemas metodológicos. Los riesgos mencionados no se limitan a mutiliaciones accidentales e infecciones, también se consideran efectos subjetivos difíciles de cuantificar; como la pérdida de sensibilidad o incomodidad con la imagen genital. Dado que los mencionados beneficios pueden ser alcanzados mediante prácticas de higiene o de sexo seguro, una intervención invasiva no pareciera tener fundamento en la salud.
– En qué avanza el estudio?
Por lo general, la legislación se expide sobre intervenciones de modificación genital femenina. En este caso, el parlamento islandés considera que cambiar el término «niñas» por «infantes» en dichas normas constituiría una ampliación de derechos.
El fundamento principal es que los niños no pueden dar consentimiento informado sobre una decisión que, en definitiva, solo los afectará a ellos. En este caso, no se plantea que un niño debe poder intervenir en todas las decisiones que se tomen sobre su cuerpo (por ejemplo, si necesita una apendicectomía de urgencia es éticamente permisible que se le haga), sino que aquellas cuestiones que no tienen un impacto directo con evidencia robusta en beneficios para su salud (como las vacunas), deben ser demoradas hasta que pueda tomar la decisión concientemente. En este sentido, prohibir estas prácticas se considera un mecanismo de preservación y protección.
Respecto a las circuncisiones de origen religioso, los islandeses plantean, por ejemplo, el caso de los Testigos de Jehová. En dicho dogma las transfusiones de sangre no están permitidas, pero cuando se trata de menores, los sistemas judiciales y los efectores de salud pueden administrarles sangre a pesar de la negativa de los padres. Esto no se hace con el objetivo de atacar la fe de los Testigos de Jehova, sino para preservar el bienestar del infante. Por otro lado, las perspectivas religiosas de los padres no siempre coinciden con las de sus hijos, y tal vez esa persona no quiera reflejar los mismos usos y costumbres que sus progenitores.
– Para qué sirve?
Para discutir los alcances de la autonomía y la tutela, tanto personales y parentales como del Estado.

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