Poner en contacto a los bebés nacidos por cesárea con los fluidos vaginales de la madre podría tener efectos beneficiosos.

 

¿Qué dice la noticia?

Poner en contacto a los bebés nacidos por cesárea con los fluidos vaginales de la madre podría tener efectos beneficiosos.

¿Cómo lo supieron?
El estudio es pequeño; se estudiaron 18 casos. En 11 de ellos los bebés nacieron por cesárea y en 7 por parto vaginal. En cuatro de las cesáreas se realizó el siguiente procedimiento; una hora antes de la operación (eran programadas), las mujeres insertaron en sus vaginas una gasa estéril, justo antes de entrar al quirófano, esta gasa se removió y se guardó y 2 o 3 minutos después de que el bebé naciera, se frotó la gasa en su ano, boca y otros lugares del cuerpo.
Los doctores luego tomaron muestras de bacterias en los bebés dos o tres días después de nacidos y semanalmente durante un mes. Los resultados mostraron que los bebés que habían tenido contacto con los fluidos vaginales de la madre habían formado una microbiota (la población de microorganismos que vive en nuestro cuerpo) más parecida a la de los bebés que habían nacido por vía baja. Por ejemplo, un tipo de lactobacillus sólo se encontraba en estos dos grupos y estaba ausente en bebés nacidos por cesárea a los que no se les había realizado la prueba.

¿En qué avanza el estudio?
Lo de la microbiota intestinal es el último grito de la ciencia. Cada vez más estudios muestran la influencia de tener un tipo de bacteria u otro en las más variadas cuestiones; desde trastornos digestivos hasta neurológicos. De esta nueva producción de papers se desprende que probablemente la ausencia de contacto con el fluido vaginal de la madre en bebés nacidos por cesárea los haga más vulnerables a problemas como asma, alergias a las comidas, obesidad y fiebre del heno.
En la transición entre el útero y el mundo exterior, cuando nace por la vagina, el bebé traga bacterias que son las precursoras de su microbiota intestinal. La idea de este estudio es proveer una alternativa barata a la ausencia de este contacto en bebés nacidos por cesárea. Sin embargo, aún es muy difícil determinar si resultará beneficioso o podrá revertir los riesgos observados. La microbiota es muy compleja; los microorganismos son muchos y sus concentraciones varían y aún no se termina de saber qué es una “buena microbiota” y qué no.
Para este estudio, se realizaron varios tests en las madres para prevenir la transmisión de infeccionas virales, fúngicas o bacterias patógenas. Algunos dicen que aunque no se sepa exactamente cuánto de bueno podría tener el procedimiento, si pensamos que si los bebés al nacer vaginalmente hubieran tenido contacto con el fluido de todas maneras no habría contraindicaciones. Para otros, habría que tener en cuenta que si la madre es diabética u obesa (por ejemplo), tal vez no sería buena idea transferir sus bacterias. A pesar de ello, la manera de recabar más evidencia es seguirlo haciendo.

¿Para qué sirve?
Hoy por hoy, lo que sabemos es que tal vez prevenga ciertas patologías a bajo costo y con pocos riesgos. En 10 años, tal vez la evidencia sea suficiente como para poder seleccionar bacterias específicas que mejoren la microbiota y la salud de los bebés nacidos por cesárea.

https://www.newscientist.com/article/2075768-boost-c-section-babies-by-giving-them-vaginal-bacteria/?utm_source=NSNS&utm_medium=SOC&utm_campaign=hoot&cmpid=SOC%7CNSNS%7C2016-GLOBAL-hoot