No existe tal cosa como el «gaydar» o un sexto sentido para distinguir a la gente gay.

¿Qué dice la noticia?

No existe tal cosa como el «gaydar» o un sexto sentido para distinguir a la gente gay.

¿Cómo lo supieron?                                                                                                                                                             En una primer etapa, un grupo de consulta clasificó ciertas afirmaciones como gays, neutras, o hetero («le gusta ir de compras», «le gusta leer», «le gusta el fútbol», por ejemplo y respectivamente).
Luego, a cada foto se le asignó una de las afirmaciones al azar y se le preguntó a un grupo de voluntarios si creía que el hombre de la imagen (foto + afirmación) era gay o no. Resultó que era mucho más probable pensar que un hombre era gay si en la imagen aparecía una frase que respondiera al estereotipo. La cara de la persona no parecía tener influencia; con la misma frecuencia los voluntarios le pegaban cuando veían la foto de alguien gay o pensaban que la foto de un heterosexual correspondía a un homosexual.
En la etapa final, se dividió a un grupo de 233 voluntarios en tres. A los primeros se les dijo que el «gaydar» era un fenómeno real, a otro que es sólo una forma de estereotipar y al tercero no se le mencionó el término (grupo de control). Se les mostraron las mismas imágenes que en el primer experimento y tenían que decidir si los hombres que aparecían junto a las afirmaciones eran gays, hetero o no sabían. Los del primer grupo creían en su intuición y casi nunca usaron la opción «no sé» y los segundos eran más cautos a la hora de opinar que el grupo de control. Al parecer, cuando los investigadores legitimaron el mito, los participantes emitieron juicios más libremente.

¿En qué se basa el estudio?
La calidad de la foto sí pareció influir a la hora de suponer la orientación sexual del fotografiado.
Otro grupo de consulta, además, rankeó las fotos de 55 hombres heterosexuales y 50 gays según su calidad. De esto último resultó que las fotos de hombres homosexuales fueron, por lo general, apreciadas como imágenes de mayor calidad. Las imágenes que agrupaban una cara con una afirmación, era más frecuentemente asociadas con la homosexualidad cuando la foto era de mayor calidad.
En estudios anteriores, experimentos basados en fotografías habían inferido que el «gaydar» tenía algo que ver con las caras, pero este informe genera la posibilidad de pensar que las diferencias están en la foto en sí misma y no en quién aparece. Según este estudio, habría que mirar factores como por ejemplo la calidad de la foto y el peinado, que hasta ahora no se han tenido en cuenta.

¿Para qué sirve?
Si bien andar adivinando puede parecer (y ser) un juego entretenido en un bar en el que nadie te miró dos veces desde que entraste, el gaydar es un mito que sólo te sirve para obviar que estás acodada en una barra en jogging tomando whisky un martes (no das glamour).
Y más allá de la necesidad imperiosa de que cada uno que no te de bola sea puto, creyendo que tenés un sexto sentido para distinguir la orientación sexual de la gente con solo mirarla, estás perpetuando la justificación de andar clasificando, que siempre tiene implícitas otras valoraciones.

http://www.iflscience.com/environment/there-no-such-thing-gaydar/