Los rasgos considerados «bellos» para seleccionar parejas sexuales podrían no tener una función evolutiva.

– Cómo lo supieron?
El Dr.Prum, un orinitólogo y biólogo evolucionista de Yale, se pasó la vida estudiando cómo los organismos se relacionan entre sí según sus líneas evolutivas.
En este contexto, su trabajo se ha centrado en el estudio de las aves, especialmente de la evolución de las plumas.
Entre muchas hipótesis en su nuevo libro, llama especialmente la atención una acerca de la selección sexual: ciertos rasgos que favorecen el apareamiento de algunos individuos de la especie pueden haberse originado por azar y gustarle a las potenciales parejas sexuales por razones arbitrarias.
Toma, por ejemplo, un experimento en el que se analiza el comportamiento de algunas hembras al elegir compañeros sexuales. Previamente, se estableció la hipótesis de que preferían compañeros con plumas blancas porque las usaban en los nidos y ayudaban a camuflar los huevos. En el experimento se vio que, aunque los machos tuvieran plumas blancas en la cola, las hembras preferían aparearse con quienes tuvieran también algunas plumas blancas en la cabeza.

– En qué avanza el estudio?
Al póstular la teoría de la evolución, Darwin planteó como primer axiona el famoso «hay variación». Esto quiere decir que, por alguna razón que en su momento él no podía explicar, en un estado inicial los individuos de una especie son distintos (algunos tienen piernas más cortas, otros mas largas, algunos corren más rápido, etc). A lo largo del tiempo, se buscaron ditintas explicaciones para esta variación, siendo la de las mutaciones aleatorias la más difundida.
Cuando el proceso de selección natural se aplica a la selección sexual (comportamiento de especies que eligen con quien aparearse), las teorías más populares dicen que los rasgos que resultan más atractivos se corresponden con los idnividuos más sanos o «más aptos», que de alguna manera dicen algo acerca de la conveniencia de reproducirse.
El Dr.Prum propone que no siempre hay razones evolutivas para la aparición de un determinado rasgo, y que en consecuencia el agrado o el desagrado podría ser arbitrario, favoreciendo su selección por razones que no tengan relación directa con la supervivencia.
Por supuesto, esto no es «o blanco o negro» y probablemente haya que analizar la selección sexual desde una perspectiva que considere la incidencia de todos los factores.

– Para qué sirve?
La mirada evolucionista sobre la selección sexual también ha sido aplicada a humanos y esta visión podría ayudarnos a ser críticos con trabajos que postulen cuestiones como que «los hombres prefieren mujeres con cadera marcadamente más ancha que la cintura porque resisten mejor los partos».

 

https://mobile.nytimes.com/2017/05/29/science/evolution-of-beauty-richard-prum-darwin-sexual-selection.html?referer