Los óvulos podrían seleccionar al espermatozoide más conveniente para la fertilización

– Qué dice la noticia?

Los óvulos podrían seleccionar al espermatozoide más conveniente para la fertilización

-Cómo lo supieron?

El equipo estudiaba cómo, en ratones, la interacción de dos genes (Apobec1 y Dnd1) afectaba el desarrollo de cáncer de testículos (uno de los más hereditarios). En los experimentos, los machos y las hembras tenían, cada uno, una copia “normal” de alguno de los genes y otra mutante (eran heterocigotos). Al cruzar machos heterocigotos para el Apobec1 con hembras heterocigotas para el Dnd1, los patrones de herencia se mantenían según lo esperado, pero al invertir los genes (hembras Apobec1 y machos Dnd1), sólo el 27% de las crías presentaba copias de alguno o ambos de los genes mutantes vs el 75% esperable.

Hay muchísimos factores que pueden afectar los patrones de herencia, por eso ante esta observación comenzaron a hacer pruebas para descartarlos. Por un lado, si alguna de las crías hubiera heredado dos copias mutantes de alguno de los genes, el resultado hubiera sido la muerte del embrión en un estadio temprano. Esto, por supuesto, resultaría en la reducción de crías por camada, cosa que no se observó. Luego, pensaron que el problema podría estar en el esperma. Entonces, criaron ratones machos con y sin la mutación y los cruzaron con hembras con genes “normales”. No encontraron diferencias en la fertilidad de los machos, cosa que hubiera sido afectada si el esperma fuera la clave para entender el proceso. Así sucesivamente, el equipo fue eliminando una a una las posibilidades.

Al revisar la literatura científica respecto a fenómenos similares encontraron muchísimos casos de camadas con perfiles genéticos misteriosos. Casi todos lo explicaban suponiendo la muerte embrionaria, pero no lo habían checkeado.

Sin embargo, hay una posibilidad que a nadie se le había ocurrido hasta ahora: que de alguna manera los óvulos seleccionen los espermatozoides más viables para asegurar la salubridad de la cría. Al consultar con colegas y revisar los datos, a muchos les parece que es la explicación más plausible.

-En qué avanza el estudio?

A lo largo de la historia se han observado varios mecanismos de selección de esperma por parte de las hembras, especialmente en especies en las que la fertilización ocurre fuera del cuerpo. Las gallinas, por ejemplo, pueden expulsar el fluido seminal para favorecer a ciertos machos. Sin embargo, estos procesos se estudian según seleccionan la totalidad del esperma de un determinado macho y nunca se habían cuestionado los mecanismos de la selección sexual celular.

Hasta ahora, se suponía que los gametos (las células sexuales) intercambiaban material genético de forma aleatoria y así se establecían las probabilidades para predecir patrones de herencia. En esta narrativa, los óvulos siempre se han propuesto como agentes pasivos, meros receptores del espermatozoide más fuerte, que es el que sobrevive al viaje a través de la vagina y el útero. Esto, por supuesto, reproduce y refuerza estereotipos de género acerca de la sexualidad, que anclados en la cultura hacen que lo equipos de investigación no consideren ciertas posibilidades.

En este sentido, tampoco toda la culpa es del sexismo, ya que la observación de fenómenos a nivel celular es muy compleja y requiere recursos tecnológicos de avanzada.

-Para qué sirve?

En palabras de los investigadores “este descubrimiento inesperado de la fertilización inducida genéticamente podría brindar pistas sobre las interacciones entre espermatozoides y óvulos, con implicancias para nuestro entendimiento de los procesos de herencia, reproducción, genética de poblaciones y genética aplicada a la medicina”.

Este tipo de investigación también nos brinda herramientas para cuestionar nuestras concepciones acerca de los vínculos entre varones y mujeres y las conductas que esperamos de cada uno cuando se trata de intercambiar prácticas sexuales.

 

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