Los microorganismos que habitan en el intestino podrían influir sobre la salud mental.

¿Qué dice la noticia?

Los microorganismos que habitan en el intestino podrían influir sobre la salud mental.

¿Cómo lo supieron?                                                                                                                                                                    Para estudiar las relaciones entre la microbiota (población normal de microorganismos) y el comportamiento, se utilizan ratones estériles sin bacterias, hongos o virus en los lugares esperables. Los científicos que trabajan con ellos utilizan trajes y se mantienen las condiciones de laboratorio como al trabajar con radiación o cualquier elemento peligroso para eliminar el riesgo de inocular cualquier criatura microscópica en los ratones.
* Para que sobrevivamos, es necesario que seamos animales sociales. Un experimento de neurociencias reciente, mostró que los ratones sin microbiota en el intestino no reconocen a los ratones con los que interactúan. En algunos casos, este comportamiento pudo revertirse al inocular a estos ratones con algunas cepas de bacterias benignas.
* En otro estudio, de hace casi 10 años, se aisló a varios ratones estériles en tubos durante una hora y luego se midió la cantidad de hormona de estrés presente en sus cuerpos. Estas hormonas son liberadas por las glándulas hipotálámica, pituitaria y adrenal, y su concentración era mucho mayor en los ratones estériles que en ratones normales sometidos a la misma experiencia utilizados como grupo de control. Al pretratar a estos ratones con Bifidobacterium infantis (una bacteria presente en el intestino), las respuestas hormonales se equiparaban entre ambos tipos de ratones.
* Otro equipo descubrió que al colonizar los intestinos de ratones estériles con muestras de microbiota de otros ratones, los animales que recibían la donación empezaban a desarrollar ciertos rasgos de personalidad similares a los del donante.
* Estudiando las implicancias del síndrome de colon irritable, se descubrió que muchas veces también se sufren ansiedad y depresión que no pueden ser directamente relacionadas con estar enfermo. Al transferir bacterias extraídas del intestino de personas con esta patología a ratones estériles, estos empezaron a padecer los síntomas gastrointestinales de los pacientes (el síndrome de colon irritable tiene consecuencias identificables pero aún no se sabe cuál es su causa). Además, los ratones mostraron signos de sufrir ansiedad, como no querer bajarse de una plataforma.
* Algunos datos epidemiológicos mostraron que las mujeres que sufren de fiebre alta y prolongada durante el embarazo tienen hasta 7 veces más probabilidades de tener un hijo autista. Esto sugeriría una causa alternativa para la condición además de la genética. Un equipo indujo síntomas de gripe a ratonas embarazadas utilizando una imitación de virus. La descendencia de esas ratonas mostró los tres principales signos de autismo: interacciones sociales limitadas, tendencia al comportamiento repetitivo y dificultad para comunicarse. Además, los ratones tenían intestinos débiles, lo que resulta de mucha importancia considerando que entre el 40 y el 90% de los chicos autistas tienen síndromes gastrointestinales. Al tratar a estos ratones con bacterias que redujeron la inflamación y otras que sirven para protegerlos de la colitis, los intestinos se repararon y la microbiota se restableció para ser más parecida a la de los demás ratones. Además, las tendencias al comportamiento repetitivo y las dificultades en la comunicación se redujeron.

¿En qué avanza el estudio?
El eje intestino – cerebro parece ser bidireccional. El cerebro actúa sobre funciones gastrointestinales e inmunológicas que moldean la microbiota y los microorganismos producen neurotransmisores y metabolitos que también actúan sobre el cerebro. Esta interacción ocurre de varias maneras: a través del nervio vago (que conecta directamente el cerebro y el sistema digestivo) y a través de la inclusión de estos metabolitos en el sistema inmune, que mantiene su propio sistema de comunicación con el cerebro.
Estos estudios demuestras que, al menos en los ratones, los microorganismos tienen sus propias razones para comunicarse con el cerebro, y que entre ambos median respuestas que antes no se asociaban a la microbiota intestinal.

¿Para qué sirve?
Extrapolar resultados en ratones a humanos no es algo directo, no es correcto asumir que lo que le sucede a uno le sucederá al otro. Estos experimentos sirven para fortalecer hipótesis, no para probarlas.
Por otro lado, se supone que si estos hallazgos probaran ser correlativos en humanos, se podrían elaborar productos prebióticos que, al modificar la microbiota de quien los consuma, aliviarían ciertos aspectos angustiantes de la personalidad (algunas experiencias con prebióticos normales, como yogur, han arrojado resultados acerca de la modificación del comportamiento debido a su consumo). Psicobióticos les dicen.
Por ahora, sirve para seguir investigando.

https://www.scientificamerican.com/article/mental-health-may-depend-on-creatures-in-the-gut/?WT.mc_id=SA_Facebook

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