Los amigos íntimos tienen la posta cuando se trata de estimar cuánto vas a vivir.

¿Qué dice la noticia?

Los amigos íntimos tienen la posta cuando se trata de estimar cuánto vas a vivir.

¿Cómo lo supieron?                                                                                                                                                                       No es un secreto que los rasgos de la personalidad impactan sobre la salud, por lo que saber cómo es una persona en la juventud podría ayudar a estimar su esperanza de vida.
Para esta investigación, el equipo utilizó los datos provistos por un estudio de los años 30 en el que se monitoreó a un grupo de jóvenes de veintipico en el que varios se iban a casar. El estudio comprendía una base de datos bastante extensa que contenía muchísima información sobre la personalidad de los participantes, tanto auto-reportada como colectada a partir de entrevistas a los amigos cercanos (damas de honor y padrinos, por ejemplo). Luego, utilizando información de estudios de seguimiento y certificados de defunción, los investigadores pudieron documentar la fecha de muerte de casi todos los participantes.
Los hombres percibidos como escrupulosos y abiertos vivieron más. En las mujeres se dio la misma relación entre las que fueron descriptas como emocionalmente estables y amenas. De esta forma, lo que los amigos dijeron resultó más útil a la hora de predecir cuánto iba a vivir una persona que lo que ella misma dijo sobre sí misma.
Por otro lado, la auto-percepción de los hombres fue más útil a la hora de predecir cuánto iban a vivir que la de las mujeres.

¿En qué avanza el estudio?
Puede haber varias razones para que lo que los demás vean de uno resulte más certero. Por un lado, esto de ver la paja en el ojo ajeno no? Los amigos pueden observar cosas que a nosotros se nos escapan. Por otro lado, los amigos son varios y uno es uno solo, así que la percepción exterior termina siendo una especie de promedio entre lo que dicen varios y hay más chances de pegarle.
Por otro lado, como los datos fueron extraídos de un estudio de 1930, probablemente las diferencias de género sean distintas hoy por hoy. Por ejemplo, esto de que los hombres tuvieron una auto-percepción más cercana a la de sus amigos puede tener mucho que ver con que las minas no salíamos mucho de la casa en esa época, y así se hace difícil tener una apreciación precisa de cómo se es en relación a un entorno. Lo mismo los rasgos que nos hacían más longevas. En el caso de los hombres sigue siendo un poco así; un tipo escrupuloso seguramente tienda más a comer bien, respetar una rutina de ejercicio y evitar riesgos innecesarios. Por otro lado, si el hombre en cuestión es más dado a las relaciones sociales, es probable que exprese más seguido sus sentimientos y evite el estrés que supone guardarse todo y no recibir opiniones ajenas. Para nosotras, lo de sumisa y emocionalmente estable seguro funcionaba para ser una esposa fácil de llevar, pero ahora probablemente haya cambiado. Habría que repetir el estudio y esperar unos cuantos años para saberlo.

¿Para qué sirve?
Este estudio alimenta la pila de evidencia que indica que los rasgos de la personalidad tienen influencia sobre cómo resultan varias cosas en la vida. Demuestra que la información proveniente de amigos y observadores externos puede jugar un rol fundamental para entender los problemas de salud de un paciente. Si se involucrara al entorno de las personas para analizarlas médicamente se podrían personalizar los tratamientos e identificar más rápidamente ciertos riesgos.

https://www.sciencedaily.com/releases/2015/01/150124120813.htm