Las personas desarrollamos preferencia por aquellos alimentos que ingieren nuestras madres durante el embarazo.

¿Qué dice la noticia?

Las personas desarrollamos preferencia por aquellos alimentos que ingieren nuestras madres durante el embarazo.

¿Cómo lo supieron?
El equipo realizó una serie de experimentos:
* Los pobres participantes de esta serie tuvieron que oler varias muestras de líquido amniótico. Ninguno tuvo problema en distinguir las que pertenecían a mujeres que habían ingerido una cápsula de ajo 45 minutos antes. También pudieron detectarse sabores como vainilla, menta, anís y zanahoria. Esto resulta de especial importancia en el trabajo ya que a las 21 semanas de gestación los fetos ya pueden distinguir olores, lo que influye significativamente sobre la percepción de sabores.
* En este caso, se dividió la muestra en tres grupos de embarazadas. Uno ingirió 300ml de jugo de zanahoria cuatro días a la semana durante 21 días en el último trimestre del embarazo. Otro hizo lo mismo durante los dos primeros meses de amamantamiento. El grupo control tomó jugo de zanahoria a lo largo de todo el proceso. Los bebés que habían tomado jugo tanto en el útero como en la lactancia comieron zanahoria felizmente cuando los destetaron.
* Estudios anteriores demostraron que los bebés cuyas madres ingirieron grandes cantidades de comida chatarra (a.k.a altas calorías, sabor fuerte, pobre en nutrientes) gustan más de este tipo de comida. Recientemente, se asoció la ingesta de comida chatarra, tanto intrauterinamente como en la leche materna, con la desensibilización de los canales de recompensa en el cerebro. Así como los drogadictos deben consumir cada vez más para que les pegue, los niños que consumen este tipo de alimentos desde el útero deben comer cada vez más para sentirse satisfechos.


¿En qué avanza el estudio?
A partir de las 15 semanas de gestación puede observarse que los fetos ingieren más fluido amniótico si es dulce y menos si es amargo. La ciencia ha comprobado que algunos gustos son innatos y que vos, compañerito de la primaria al que no le gusta el chocolate sí sos anormal. Sin embargo, muchos de nuestros gustos son aprendidos y adquiridos.
Como dijimos antes, a las 21 semanas de estar en la panza de nuestras mamás somos capaces de distinguir olores y sabores. El líquido amniótico es una primer comida compleja que tiene tanto olor como gusto. Desarrollar la percepción de sabores 5 meses antes de comenzar a ingerir comida podría ser una buena estrategia de supervivencia, ya que la familiaridad genera apego. Así que cuando nacemos vamos a tender a querer probar aquellos sabores a los que estamos acostumbrados. En un primer momento de la humanidad esto suponía seguridad, querer comer lo mismo que comía nuestra mamá nos aseguraba dejar de lado lo venenoso.


¿Para qué sirve?
«Hacé lo que yo digo pero no lo que yo hago» parecería ser una técnica de crianza obsoleta. Si tanto quiere que el nene se coma las verduras señora, empiece por comérselas usted.

https://www.theguardian.com/lifeandstyle/wordofmouth/2014/apr/08/child-food-preferences-womb-pregnancy-foetus-taste-flavours