Dejar de fumar podría ser más fácil (o más difícil) en cierto momento del ciclo menstrual.

 

¿Qué dice la noticia?

Dejar de fumar podría ser más fácil (o más difícil) en cierto momento del ciclo menstrual.

¿Cómo lo supieron?
El equipo reclutó 34 fumadores aún saludables (19 mujeres y 15 hombres de similares edades, nivel educativo y cantidad de cigarrillos que fumaban por día) que al momento del estudio no estaban buscando ayuda para dejar de fumar. A cada uno se le pidió que se fumara un pucho entre 30 y 40 minutos antes del experimento para asegurarse que tuvieran el mismo punto de partida a la hora de manijear de nuevo.
Después, como siempre, los metieron en un resonador magnético y observaron las reacciones en el cerebro mientras miraban fotos relacionadas con fumar y fotos que nada que ver. Cuando terminaba esta parte les mostraban las fotos de nuevo y les pedían que dijeran cuántas ganas les daban de fumar en una escala del 0 al 100. Además, a 13 participantes femeninas se les hizo hacer el experimento de nuevo en otro momento de su ciclo menstrual.
Al final, observaron que durante la fase folicular del ciclo (entre la menstruación y la ovulación), las fotos de puchos y gente fumando activaban varias regiones del cerebro (lóbulos frontal, temporal y parietal), indicando una manija importante. En la fase luteal (después de la ovulación), se activaba una sola área (el hipocampo derecho). La suposición es que los bajos niveles de progesterona y estrógeno cercanos a la menstruación generan mayor dependencia y que entonces la elevación en los niveles de estas hormonas relacionado con la ovulación ayudan a resistir si uno quiere dejar de fumar.

¿En qué avanza el estudio?
Anteriormente, otros estudios que utilizaron la técnica de tomografía por emisión de positrones (PET scan) habían señalado que en los hombres las partes del cerebro que se activaban en relación a fumar tenían que ver con la adicción a la nicotina, mientras que en mujeres, las ganas de fumar tenían que ver más con la experiencia sensorial, como sentir olor a pucho o el sabor. También hay documentos que dicen que los hombres responden mejor a los parches de nicotina que las mujeres, tal vez reforzando la idea anterior, ya que con esto la adicción a la nicotina está cubierta pero la parte sensorial no. La investigadora principal de este estudio también señala que mientras la tasa de hombres fumadores es mayor, las mujeres se hacen adictas en menos tiempo.
Por otro lado, además de tener en cuenta lo pequeño de la muestra, es importante resaltar que las imágenes de los scans cerebrales fueron la única evidencia de la relación entre las ganas de fumar y el ciclo menstrual. Los reportes de las mujeres del estudio no señalaban tal cosa y tampoco los análisis de sangre que midieron la concentración hormonal.

¿Para qué sirve?
Dado lo último que dije, medio que para nada en cuanto a estudio concluyente. Dado que la OMS dice que 5 millones de personas mueren por año a causa del tabaquismo, sirve para pensar que tal vez, para el diseño de tratamientos efectivos para dejar de fumar haya que tener en cuenta diferencias de género.

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